martes, 18 de febrero de 2014

La torsión metálica


Entonces se me cayó un diente,
se me desprendió la piel,
me nació un tercer brazo
en el hombro,
un perro mordió
su sombra
y seguí caminando
después
seguí
caminando
incluso
cuando se termino la guerra,
incluso cuando se termino el hambre.
Seguí caminando con mis piernas de seda,
con mis brazos de oro y mi sonrisa de alambre.
Seguí caminando cuando os marchasteis todos
y cuando se cayeron todas las estrellas.
Seguí caminando incluso
seguí pensando
en mi caminar
y un día
tumbe mis huesos en la frontera
y deje a la vida implantar
todo su arsenal químico
permití a los cristales de hielo crecer
en el centro de mi sistema nervioso central
y aspire el ácido neutro de mis neuronas
antes de permitir a los lobos de tiempo entrar.

He visto tus manos sobre mis ideas
Me he marchado del doce
y no has ha dicho nada,
es por eso que no puedo esperar al invierno
porque aún tengo dos piernas en retirada
todavía me queda un consejo en el que creo,
un sistema digestivo deficitario
y doce prostitutas
para doce profecías.

Así que esta vez no te confundas de resorte
porque el infinito no espera por los cobardes.
No preguntes porque nunca se detiene,
no preguntes porque nunca se calla
porque nunca se muere.
Fabrica dinamita
y amasa una gran fortuna.
Nadie va preguntar por tus razones,
Ya no formas parte de la solución,
la vida se ha cansado del arte y
estas solo en medio del circo.
Y hasta que llegue la hora del dragón
las rosas seguirán siendo rojas
y yo seguiré sin entenderme.
pero seré un hombre enamorado
en contra de mi voluntad. Seré un Sergio,
un Paco, un Pancracio o un Damián.
pero nunca más un Luis
con la cara reventada del terrorista en paro
con la curvatura perfecta y la torsión elegante
siguiendo la estrategia impecable
del perro que se esconde dentro de un caracol.
Soy tan grande que solo yo puedo permanecer a mi lado
Soy tan complejo que solo mi mente puede seguir la velocidad
de mis propios y extraños razonamientos,
tan ágil que acumulo la torsión perfecta
y cuando voy ya vengo y solo entro
cuando todos los demás ya están muertos
Por eso me voy a ir al mercado de esclavos
para vender completo
o por partes
todo mi cuerpo,
voy a vender mis manos de largos dedos y uñas mordidas
al primero que no le alcance a rascarse el cuello.
Voy a hacer mermelada con mis neuronas
para que algún vampiro mesiánico
haga un pastel mientras se parte las arterias
con las aspas de un ventilador
y en secuencias venderé mi piel
a un chino loco del gulag
para que intente pescar el reflejo de una farola en un charco
pensando que es una estrella en el cielo de Hong Kong. Venderé
mis genitales a un contrabandista de armas
para que los cuelgue del parabrisas de su tanque
y pueda así reclamar un poco más de respeto
entre la grey
del mundillo
de la guerra.
Mis ojos los quemare
para que nadie más pueda ver las atrocidades
que hace la belleza a través de ellos. Todas las quimeras
que un día invente por ti.
Que no vuelva a brillar
el hielo en la boca del dragón
y no floten los cadáveres,
no se derrumben
los fantasmas
de los hospitales
y se quemen
en todos los incendios
todas tus mentiras.
Joderos cabrones
porque me llevare la muerte a mi tumba.
Y a partir de ahora
vais a tener que sobrevivir por siempre
sin saber que hacer ya con el miedo.
Acumulareis toneladas de espanto
inservible
en las esquinas de los cadáveres,
intentareis sacarle algún rendimiento al pánico
pero nada puede arder en centro del corazón del hielo


Y por último,
voy regalar
mi sistema nervioso
a una mosca
verde metálica
de esas
en las que se refleja
la luz pegajosa del sol de los funcionarios
y de repente levantas los ojos que no tienes
porque te ha cegado el invento y veo tu cara
de niña prestada con esa sonrisa del calibre doce
especial para infantería acorazada
y tienes todos los dientes en línea
como un grupo de trituradoras mono radiales
guardando la entrada del interior de la ostra
donde tu lengua aun está temblando
por el olor a sangre de faquir
y el veneno, no lo puedes evitar,
te resbala por la comisura de los labios rotos
y yo recojo el ácido de tu aliento antes de que los
cristales de cianuro erosionen el marfil de tu cara

Ahora solo soy
solo una sola cadena
de pensamientos largos
y estrechos
y si tengo diez dedos en cada mano
es porque quiero
no como tu
que no te queda más remedio.
Pero no te vallas,
aún tengo que encontrar un final para esto.
No te vallas
porque aún puedo inventarme algo nuevo
y quitarte el brillo de los ojos con un estilete
para después hacerlo desaparecer
en el interior del bolsillo falso
de mi chaleco de mago zurdo.
No hagas como la última vez
no se te ocurra largarte sin mi final,
porque te arrancaré la sombra
cuando estés de espaldas
y me construiré un fuerte
en el centro de un lago
en algún lugar de Ucrania
y dentro guardare mi final
para relato esquizofrénico paranoico
disfrazado de amor perruno
Antes de que la violencia
de los números primos

acabe con toda mi raza.

7 comentarios:

  1. A mi me gusta mucho el poema a partir del verso:
    "Por eso me voy a ir al mercado de esclavos"
    Ahí yo veo una despersonalización, un desmembramiento que provoca que cada parte del cuerpo que repartes sea una parte inútil para los que la intentan aprovechar, salvo los cojones y la mirada que es la que se lleva más versos y al final acaba en esa imagen del "corazón de hielo"

    Para mi el final es el poema, o lo que queda después del desmembramiento, perdido pero con energía latente, como una bomba.

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  2. Sí. tienes razón con todo eso, solo que las partes son inútiles para sus receptores porque son inútiles a secas, es una manera de reírse de uno mismo. El final, para mi, haciendo una analogía es como el final de una pieza de musica clásica donde todos los instrumentos se funden en un estruendo repetitivo. Salvando las distancias claro..

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  3. a mi me parece un ejercicio "ultraviolento" salvando todas las distancias, como se decía en la naranja mecánica como concepto general, con muchos toques de rabia al principio, e imágenes muy poéticas. De todos los poemas que te he oído el más poético ¡vive Dios¡

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    1. La violencia está en el aire, es el signo de los tiempos, no cabe duda, la violencia en si no es muy mala todo depende de donde la enfoques. Te refieres a más poético por dramático?

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    2. no, dramático es, ¡por tutatis¡ sobre todo cuando se te oye recitarlo, es por las imágenes, me gusta, como la de "tengo cinco dedos por que quiero..." etc... las metáforas, las comparaciones... ya tu sabes.... mi amol...

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  4. Es cómo si después del accidente de Bolaño en "Mi vida en los tubos de la supervivencia" viajara con él su copiloto. No sé si una especie de Quasimodo poseído por el espíritu de un Rasputín elocuente y apocaliptico consigo mismo, más que todo lo que lo hubiera sido contra las zarinas. Auto-mutilándose en un acto de venganza por la poco correspondencia que ha tenido con él el mundo. Me quedo con el verso de
    "Mis ojos los quemare
    para que nadie más pueda ver las atrocidades
    que hace la belleza a través de ellos. Todas las quimeras
    que un día invente por ti"

    Como era pigmeo y amarillo y de facciones agradables

    Y como era listo y no estaba dispuesto a ser torturado

    En un campo de trabajo o en una celda acolchada

    Me metieron en el interior de este platillo volante

    Y me dijeron vuela y encuentra tu destino, ¿pero qué

    Destino iba a encontrar? La maldita nave parecía

    El holandés errante por los cielos del mundo, como si

    Huir quisiera de mi minusvalía, de mi singular

    Esqueleto: un escupitajo en la cara de la Religión,

    Un hachazo de seda en la espalda de la Felicidad,

    Sustento de la Moral y de la Ética, la escapada hacia

    Adelante de mis hermanos verdugos y de mis hermanos

    desconocidos.

    Todos finalmente humanos y curiosos, todos huérfanos y

    Jugadores ciegos en el borde del abismo. Pero todo eso

    En el platillo volador no podía sino serme indiferente.

    O lejano. O secundario. La mayor virtud de mi traidora especie

    Es el valor, tal vez la única real, palpable hasta las lágrimas

    Y los adioses. Y valor era lo que yo demandaba encerrado en

    El platillo, asombrando a los labradores y a los borrachos

    Tirados en las acequias. Valor invocaba mientras la maldita

    nave

    Rielaba por guetos y parques que para un paseante

    Serían enormes, pero que para mí solo eran tatuajes sin sentido,

    Palabras magnéticas e indescifrables, apenas un gesto

    Insinuado bajo el manto de nutrias del planeta.

    ¿Es que me había convertido en Stefan Zweig y veía avanzar

    A mi suicida? Respecto a esto la frialdad de la nave

    Era incontrovertible, sin embargo a veces soñaba

    Con un país cálido, una terraza y un amor fiel y desesperado.

    Las lágrimas que luego derramaba permanecían en la superficie

    Del platillo durante días, testimonio no de mi dolor, sino de

    Una suerte de poesía exaltada que cada vez más a menudo

    Apretaba mi pecho, mis sienes y mis caderas. Una terraza,

    Un país cálido y un amor de grandes ojos fieles

    Avanzando lentamente a través del sueño, mientras la nave

    Dejaba estelas de fuego en la ignorancia de mis hermanos

    Y en su inocencia. Y una bola de luz éramos el platillo y yo

    En las retinas de los pobres campesinos, una imagen perecedera

    Que no diría jamás lo suficiente acerca de mi anhelo

    Ni del misterio que era el principio y el final

    De aquel incomprensible artefacto. Así hasta la

    Conclusión de mis días, sometido al arbitrio de los vientos,

    Soñando a veces que el platillo se estrellaba en una serranía

    De América y mi cadáver casi sin mácula surgía

    Para ofrecerse al ojo de viejos montañeses e historiadores:

    Un huevo en un nido de hierros retorcidos. Soñando

    Que el platillo y yo habíamos concluido la danza peripatética,

    Nuestra pobre crítica de la Realidad, en una colisión indolora

    Y anónima en alguno de los desiertos del planeta. Muerte

    Que no me traía el descanso, pues tras corromperse mi carne

    Aún seguía soñando.

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