Os pongo los siguientes caps de esta historieta:
4.
Hola, soy el hermano de Lndrl, Luis Mndrl, y el otro día iba yo por la Gran vía tan tranquilo dando un paseo como si fuera un día normal. ¿Y por qué no era normal? Yo no he dicho que no fuera normal. Iba yo por la calle de paseo mirando los árboles y hacía sol, los coches el autobús, y me encuentro a mi hermano Lndrl, el que tú conoces, y me le encuentro haciendo fotos a las papeleras, a las piedras, a la gente, a los bancos y cosas así. Y le digo ¿qué tal Mndrl? y me dice que muy bien, que lleva toda la tarde haciendo unas fotos cojonudas que le van a pagar un pastón por ellas y que enseguida en cuanto oscurezca se va a una tienda y que se las saquen por la impresora digital. Dice: yo levo el pen ellos lo enchufan y así de fácil. Todavía tengo que decidir el tamaño pero bueno. Y le pido que me las enseñe y me dice mira. Y miro la pantalla de la cámara y solo veo fotos en negro, todas fotos negras una tras otra habría miles. Y me dice que no le entiende que no sabe qué ha podido pasar y yo le digo que tenía el protector del objetivo sin quitar.
5.
Un día estaba por ahí con Lndrl dando una vuelta y me dice: te acuerdas del otro día que estábamos sentados en el parque y te contaba aquella historia. Y yo: perfectamente. Y él: pues me hace gracia que te acuerdes porque estaba un poco asustado. Y yo: ¿Asustado por qué? Y él: Es que hay un baúl en mi cuarto que lleva ahí mucho tiempo y no me atrevo a abrirlo, y cuando estábamos en el parque relacioné en seguida la historia aquella con el baúl que nunca voy a abrir. Y yo: ¿y por qué no quieres abrirlo y acabar con el misterio de una vez? Y él: Porque entonces me tendría que comprar otro baúl llenarlo de cosas y candarlo, y esperar un tiempo hasta que me olvidara de por qué dejé ese baúl ahí.
Y yo: Tienes razón.
Fue entonces cuando vimos a dos chicas pasar delante nuestro paseando a sus niños y las miramos, nos miramos y nos abrazamos los cuatro detrás de un árbol. Luego Lndrl paró a un tipo que llevaba un carrito de helados y me hizo sentir el frío en los dientes porque dice que es una sensación frontera entre placer y dolor. Yo no sentía nada porque debo tener los dientes más duros o yo qué sé y me compró unos catorce helados para que notara el frío en el paleto. Me los mantenía ahí sujetos en la boca, yo con los labios morados y un charco de varios colores a mis pies. Rojo. amarillo, blanco, negro. Fresa, plátano, nata y cocacola. Las chicas se acabaron aburriendo y se fueron con sus niños y nosotros nos tuvimos que ir corriendo porque resultó que ninguno tenía dinero para pagar los 14 helados que acabaron haciendo un charco en el parque. Hay que reconocer que el charco era bonito, así que me sentí un poco orgulloso cuando volví a casa después de aquella tarde.
6.
Y ahora sí: te agarro de las solapas y te siento en una mesa de madera enfrente mío. Tú dices que no es cómoda y yo ya sé que no es cómoda, estamos en la cocina de tu casa que es bastante amplia y nos separa una mesa de madera, nosotros en nuestras sillas de madera pelando patatas y charlando. Y te digo: Ahora sí. Y tu te vas a levantar a poner el fuego pero te agarro de las solapas y te siento, me siento al lado tuyo y te digo: ¿Te acuerdas de la historia del parque? Y tú: Perfectamente. Y yo: Pues el otro día iba paseando con Lndrl y el tío va y se agarra las solapas del abrigo y se enfunda dentro hasta que no se le ve la cabeza y yo le digo: ¿Por qué haces eso? Y él: Es que verás, el otro día iba paseando por ahí y me quedé mirando a una señora que iba con su niño en el cochecito a comprar el pan, y la señora le compró una pastita al niño y yo me quedé mirando porque me pareció una santa, que casi se me caen los lagrimones, y ahora no puedo ni mirar a las señoras con niño porque me abruman. Y yo: Vale. Y después de un rato paseando le digo: ¿Oye y tú cuándo vas a empezar a hacer algo? Y él: ¿Algo de qué? Y yo: Hombre me dijiste que eras un poeta visual y no se qué. Y él: Eso lo dije para engañar un poco a la gente y que señores con traje me invitaran a pastitas y otros dulces, porque yo no tengo padre y me gustaría tenerlo y que un día yendo a comprar el pan algún señor mayor me regalara alguna cosita sin que yo tuviera que pedirle nada. Y yo: ¿Y conseguiste engañarlos? Y él: Bueno en una ocasión casi pero eso ya lo sabes tú, que había una puerta giratoria y salí despedido por el lado que no era como una bala, bum. En otra ocasión me invitaron a una copa de vino, la bebí no me gustó y volví a escupir en la copa. Y me puse a toser con tal mala suerte que aún quedaba liquido en mi boca, así que salpiqué a todos como un aspersor, y al ver el desastre dije que no me gustaba el vino. El señor se enfadó porque dijo que había abierto la botella especialmente para la ocasión, que era muy buena y no se qué. Así que terminaron echándome. Me cogieron de las solapas del abrigo y para fuera. Yo les expliqué que a mi la verdad no me gusta el vino, yo soy de sabores más bien planos: un puré, mortadela un poco de foigrass y cosas así. Aunque de vez en cuando un dulcito nunca viene mal.
Y yo: ¿Y ahora qué te propones hacer para encontrar un señor que te dé un dulcito gratuitamente?
Y él: Pues he pensado en aprender a jugar al ajedrez, porque hay un club por aquí cerca donde se reúnen los ancianos y se echan unas partidas que no veas, pero me he puesto a estudiar y me parece un juego muy difícil así que paso.
Y yo: ¿Y por qué no te haces barrendero o profesor o algo por el estilo?
Y él: Todo eso está muy bien pero necesito tiempo para pensarlo un poco. También quiero seguir con las fotos.
Y yo: ¿Con el protector del objetivo puesto?
Y él: Claro, ¿por qué no?
Claro porque no? lo importante es explotar sin que te cueste demasiado,, pero eso solo un un juego de palabras vacío, Como me he quedado después de escuchar tu relato, (me gusta como lo narro) vacío y simple, se me han escapado todos los prejuicios a nosedonde pensara que debían de ir todas las cosas en proceso. Me he quedado sin presión porque el gas un liquido fluorescente que solo se estabiliza en el interior de los pechos de Rosa.
ResponderEliminarPor eso aún sigo haciéndolo, pero ahora mucho más despacito y con más cuidado para no romperlo.
Muy guapo tu relato
más que un san Luis con las manos llenas de anillos de las que brotan dolares que sirven para pagar el cariño sintético de todas las putas.
Ole! Me gusta tu respuesta, La meto en el relato? Métela, claro, por qué no
EliminarEhí! porque no pruebas a hacer una respuesta para mi respuesta y yo luego le doy respuesta a tu respuesta de mi respuesta de tu reato y así sucesivamente a ver que monstruo creamos?
ResponderEliminarEsto lo digo pá todos,
yo creo que podría ser.
:-)