lunes, 12 de mayo de 2014

TU MATERIA OSCURA



UNO DE MIL ARGONAUTAS

Iré hasta el arrecife más grande
en busca del coral más salvaje;
uno que es rojo, amarillo y naranja
y que tiene forma de estrella errante.

Iré siguiendo el brillo de ese planeta
en una nave sin motor ni velas,
llevado por la gran corriente marina
que recorre de norte a sur la tierra.

Iré sin cartas de navegación
ni sextante, porque nunca ha servido
de nada ni a pescadores,
ni a piratas, ni a intrépidos navegantes.

Iré al lugar donde todos perecieron
encallados en el mayor oasis bajo mar,
fruto de su soberbia, del atrevimiento
del querer ir, y como si nada haber vuelto.

Iré oculto bajo el manto de la noche;
porque alguien sólo,
desnudo y desarmado,
de día llamaría demasiado la atención,

y todos los depredadores
aéreos y acuáticos,
incluso los terrestres
y los que no lo son,

me seguirían primero llevados
por la curiosidad, luego por la intriga,
y finalmente por la envidia
de los que sólo les mueve el rencor.

Pero en realidad no iré solo, sino con todos los que fui,
que son todos los que he sido y que soy
o lo que es lo mismo,
aquello que seré cuando me plante

ante ese animal gigante,
y con gestos submarinos
y aspavientos sumergidos
le diga que yo también soy un puzle hecho por el tiempo.

Y que a través de la inmensa galaxia
he llegado a tu planeta,
y después de surcar todos sus océanos
por fin lo encuentro.

Te diré, que yo tampoco soy una roca,
y que el exoesqueleto que me recubre,
como el tuyo, está hecho, de risas , lágrimas;
y otras muchas vivencias,

pero sobre todo
de los sueños
que todavía
alberga mi alma.






1 comentario:

  1. No había cogido ese puntito onírico que tiene. Mola. Y sobre todo que es difícil que un poema largo no quede al final deslabazado, tiene mucha unidad.

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