Tienes los inviernos guardados en el congelador, al lado de los cubitos que ya saben mal porque no los utilizas. Lo sé porque siempre que voy a tu casa te pido una coca-cola con hielos, y si no tienes, agua con hielos; y se nota que te molesta, porque no estás acostumbrada a sacar hielos de la hielera.
Tu eres más de beber en caliente.
Si voy otra vez a tu casa se acabarán los hielitos y tendrás que reponer. Y no sé si podríamos soportar esto juntos. No sé si tu fastidio por llenar la hielera, unido a mi impaciencia por no tener un vaso con hielos cerca, nos herirían para siempre.
Prefiero no saberlo y esperar a que te mudes de piso. Quizás uno con congelador más grande, o con más hieleras que logren soportarme.
Muy bueno sí señor!
ResponderEliminarMe gusta como conviertes lo domestico en un paranoia. La terrible amenaza de la normalidad
ResponderEliminarme gusta como sacas la paranoia de lo domestico. La aplastante amenaza de la normalidad..
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